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Magazine Flamenco-World:
"Vuelve el Flamenco Comprometido"
La fuerza crítica del flamenco irrumpe de nuevo. Tras un
paréntesis de varias décadas en el que lo jondo parecía haber
olvidado su natural grito de protesta, vuelve la denuncia. Tal
atrevimiento es obra de Ángeles Gabaldón, que elige con arrojo
esta vía para debutar con compañía propia. 'Inmigración' es un
trabajo colectivo con un mensaje unánime: concienciar a la
sociedad de la realidad del tráfico ilegal de personas. Y la vía
va a ser un montaje flamenco multimedia en el que participan,
además de la bailaora sevillana y su compañía multirracial, el
antropólogo Fernando González-Caballos, el coreógrafo Javier
Latorre, el guitarrista y compositor Daniel Méndez, la Orquesta
Chekkara de Tetuán, el realizador Yvan Schreck y el escritor
Juan José Téllez. Juntos buscan que "la obra contribuya a
concienciar a todo el mundo y surta efecto como arma cultural".
El tubo de ensayo estaba en territorio universitario. El
guionista y director del montaje, Fernando-González Caballos,
forma parte de un grupo de investigación de la Universidad de
Sevilla que "entra en un acuerdo con la Consejería de Asuntos
Sociales de la Junta de Andalucía para hacer un trabajo sobre la
inmigración, un tema de actualidad total en la sociedad mundial
y prioritario para Andalucía". El antropólogo comenta que "las
costas andaluzas son puerto de llegada de personas que quieren
buscarse una nueva vida, una vida mejor, un trabajo. Y
buscábamos contrastar esa realidad con cuando los andaluces
fueron un pueblo emigrante por necesidad que durante los años
sesenta y setenta protagonizaron un importante exilio tanto
interior como al extranjero". Y este contraste es el que da pie
al guión de la historia: "Los papeles se invierten para que ese
pueblo que fue de emigrantes, se convierte en tierra de
inmigrantes, un lugar donde ahora viene gente que busca
encontrar lo mismo que los andaluces en el pasado". El vehículo
expresivo iba a ser "la música andaluza y la expresión cultural
de Andalucía, que es el flamenco", enlazada con otras músicas
del mundo tales como la india o la andalusí.
Paralelamente, la bailaora sevillana Ángeles Gabaldón daba un
espaldarazo a su trayectoria profesional alzándose con el
'Desplante', el premio de baile del Festival de Las Minas de La
Unión 2002. Y era el momento de lanzarse en solitario con
compañía propia. Ella sería la protagonista de 'Inmigración',
suscribiendo un doble compromiso: "Yo aporto al espectáculo,
además de mi baile, el ser consciente de la realidad de mi
sociedad. Y el sentimiento que me causa cada día verlo... porque
lo vemos". Vemos constantemente en los periódicos y los
informativos de televisión a los muertos que devuelve el mar:
treinta y seis cadáveres llegaron a las playas de Rota tras
naufragar una patera el pasado 25 de octubre de 2003. Vemos sus
caras de terror cuando la policía sale a su encuentro, sus
rostros entre agradecidos y temerosos cuando Cruz Roja les
presta asistencia en Tarifa, su deambular por las cunetas de las
carreteras de las poblaciones agrícolas de Almería, sus carreras
por el centro de Madrid con los hatillos de discos ilegales al
hombro para esquivar a la autoridad... Los vemos.
Y cada uno de los miembros del equipo de 'Inmigración', una
combinación de "gente consagrada y gente por descubrir", quiere
manifestar su rechazo a la ceguera. "Tenemos la colaboración de
muchos inmigrantes: un brasileño (Fernando Lima, director
escénico), una japonesa (Eri Fukuhara), una francesa (Chloé
Dauphin), un francés (François Soumah), un español que emigró a
Alemania (José Carlos Morales, socio de Taller Flamenco, entidad
productora del espectáculo), una inglesa de origen africano (Nicolia
Morris), un marroquí (Jallal Chekkara)... Todos tienen
conciencia del tema". A ellos se suman en el reparto los
bailarines Lourdes Recio y Fani Fuster, la regidora Belén Candil
y los técnicos José Luis Álvarez (sonido) y Juan Luis Domínguez
(luces).
Juan José Téllez, periodista y escritor gaditano al que se le
han encomendado las letras, afirma que "partimos del
planteamiento político de que tres cuartas partes del mundo no
puede estar sometida al resto". Y defiende que "la inmigración
no puede traducirse sólo en la palabra 'problema', sino en
cultura, en armonía, en nuevos ritmos, en mestizaje". Además,
apela "a la memoria de España, que fue pueblo emigrante". Y de
ello sabe largo Téllez, pues es autor del genial ensayo 'Moros
en la costa' (Debate) -prologado por José Saramago-, que sirvió
de inspiración a González-Caballos para enjaretar la narración.
En la misma línea se pronuncia Javier Latorre, coreógrafo de
tres actos del espectáculo: "¿Quién viendo esas imágenes carece
de alma para no implicarse?". Y en el trabajo que le han
encomendado dice haber "aplicado sus conocimientos a un
'collage' de escenas, cada una de las cuales tiene un nombre y
cuenta algo distinto relacionado con la inmigración": 'Fin de
año en el exilio', 'La Odisea' y 'Vivir para contarlo'. Latorre,
cuya familia también ha sido inmigrante, añade que "una de ellas
provocan la memoria perdida en un país de nuevos ricos, una
Navidad de españoles en Alemania, que tiene un carácter
tragicómico; otra es una escena de continuación no argumentada,
abstracta, basada en los sentimientos que canta Jallal Chekkara,
es el lamento del inmigrante que no consigue cruzar y que allí
es rechazado al volver". En definitiva, es su deseo "que la obra
contribuya a concienciar a todo el mundo y surta efecto como
arma cultural".
Quizás por multiplicar su efectividad, la obra es multimedia.
Como señala Téllez, "todos los recursos que tenemos los vamos a
poner en escena". Y ello supone para González-Caballos "casar
las experiencias que he tenido hasta ahora: la musical y la del
audiovisual, juntándolo todo en un espectáculo teatral
multimedia, tratando de utilizar el máximo de vías posibles para
tratar de sensibilizar al público".
Como eje está el baile. Ángeles Gabaldón se enorgullece de
contar "con un equipo de coreografía interesante", formado por
un bailarín contemporáneo; por Javier Latorre, "responsable
último de la coreografía porque además de montar varios actos va
a coser todo el espectáculo"; por Marcos Vargas, "ayudante de
coreografía que va a firmar la soleá"; y por ella misma, autora
de 'Comprando la libertad' y 'El silencio'. De la labor de todos
ellos surge un primer acto que mezcla jaleos extremeños con
villancicos flamencos, que tratan "de mirar la historia, con una
celebración en comunidad"; un segundo acto, preludiado por una
milonga instrumental, que es una soleá y "expresa la soledad que
puede sentir una persona fuera de su país", mediante un paso a
tres con dos bailaores andaluces y un negro que "representa
también la lucha por la integración en el nuevo colectivo". El
siguiente número es "el taranto 'Comprando la libertad', que
representa el trabajo duro que normalmente hacen los emigrantes,
ocupando los puestos más bajos".
A continuación, está el vídeo central, obra de González-Caballos
y el realizador Yvan Schreck, autores del documental del viaje
de La Paquera a Japón titulado 'Por oriente sale el sol'. El
material audiovisual es, en parte, grabado por Schreck y, en
parte, "cedido por la productora de Paco Lobatón, que nos va a
ceder todo el archivo audiovisual de su programa 'Sin Fronteras'
que emite Canal Sur". Las imágenes van acompañadas por la música
de la Orquesta Chekkara que, por su experiencia con Enrique
Morente, Arcángel y Segundo Falcón, "conoce muy bien el lenguaje
del flamenco". A propósito de la música, por una parte, suenan
composiciones hechas ex profeso para la obra, como ésta del
grupo marroquí, las de Keko Baldomero y las del guitarrista
moronero Daniel Méndez, que toca en las compañías de Antonio
Canales y Javier Latorre. El director de la obra vaticina que
"después de este trabajo, Dani va a salir engrandecido, pues
está descubriéndose a sí mismo, encontrando muchas cosas. Y creo
que se va a descubrir un compositor genial". Por otra parte, se
hace uso de la música enlatada, recurriendo al grupo de flamenco
blues Pata Negra, "porque no queremos que en ningún momento la
narración decaiga, que fluya como una película".
El 'the end' será de doble cara: "El retorno afortunado que se
puede celebrar por bulerías y, por el contrario, el martinete y
la seguiriya como retorno sin vida". Ángeles Gabaldón acometerá
este desenlace en solitario, acompañada por el cante de Manuel
Lombo, "representando la sociedad que le da la espalda a esa
realidad y mientras se proyectan imágenes duras de
apresamientos, de muertes... bailo con los ojos vendados, pues
la sociedad te vela los ojos y, aunque quieras escuchar, hay
veces que no te cuentan, te lo dan filtrado. No es tanto un
engaño como un decirnos que no quieren que veamos más". Y contra
esta imposición quiere alzar su voz, su voz que calla para ceder
la expresión a su cuerpo, pues "hacía falta en el flamenco hacer
arte social. Es importante para los artistas expresar lo que
sentimos. Y tenemos mucho que decir en esta sociedad".
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